En campaña electoral: ¿abro perfil de candidato en Twitter o uso mi perfil personal?

Nos acercamos a un nuevo período electoral: pre-candidaturas, candidaturas, pre-campaña y campaña (en algunos casos hasta pos-campaña). Este periodo de tiempo se caracteriza por el incremento de la actividad difusora de convocatorias, mensajes, imágenes de reuniones, y todo tipo de actos electorales, a través de todos los medios posibles, con el objetivo de alcanzar al mayor número de potenciales votantes posible. En definitiva,  varios meses en los que la actividad en las redes sociales toma un carácter temático pero, no lo olvidemos, temporal. En esta situación una duda puede surgir entre los/as candidatos/as con actividad en Twitter: ¿utilizo mi actual perfil o creo uno específico para la campaña?

En primer lugar analicemos el origen de la duda, que suele ser el pensar que si empezamos a tuitear información sobre la campaña electoral, de forma masiva, espantaremos a los seguidores (aquellos que nos siguen por compartir alguna temática distinta de la actividad política).

¡Candidato/a! si es éste tu caso, deberías saber que existen muchísimos motivos por los que algún seguidor decide dejar de serlo (algunos muy bien descritos en este artículo), y no todos son achacables a tu actividad. En cualquier caso, recuerda que lo importante no es el número de seguidores que “atesores”, sino la capacidad de influencia que logras con los mensajes  que publicas.

También podrías pensar que este período de actividad se convierte en una buena oportunidad para aumentar tu nivel de influencia en Twitter al llamar la atención de nuevos seguidores pertenecientes a distintos grupos de interés: colectivos ciudadanos, militantes y simpatizantes, medios de comunicación, periodistas especializados en política, consultores en comunicación política, etc. Todos ellos son públicos interesados en tu actividad, tanto en la faceta política como en la personal.

En segundo lugar, y con el objetivo de despejar la duda y ayudarte a tomar la decisión que creas conveniente, te expongo algunas  consideraciones que deberías tener en cuenta:

  • Aunque pueda parecer que hagas un desdoblamiento de personalidad tu marca personal es única, con varias facetas. Un único perfil que transitoriamente enfoca su actividad hacia un objetivo muy concreto y temporal. No deberías dejar de tuitear sobre los temas habituales por el hecho de estar en campaña. Los seguidores más fieles entenderán que tengas menos tiempo para dedicarle a tus aficiones, pero no entenderán que te “transformes” exclusivamente en político.
  • Como ya he comentado anteriormente la campaña dura lo que dura, y una vez finalizada volverás a tu actividad habitual. No es suficiente tiempo para crearte una imagen de marca, incluso haciendo campañas de tuits promocionados, recuerda que para los tuiteros eso es spam.

En cualquier caso, decidas lo que decidas, te sugiero tengas en cuenta estos tips:

  • Tuitear en exceso genera rechazo. Da igual la temática. Nadie quiere ver su timeline “colonizado” por una cuenta.
  • Las redes se inventaron para establecer relaciones mediante el diálogo. No des mítines (aunque sean en 140 caracteres).
  • Con más de una cuenta con tu nombre creas confusión y dispersas la atención.
  • No te olvides de que existen las cuentas oficiales del partido, las cuales puedes usar para comunicar convocatorias, exponer medidas, eslóganes, informar de actos, etc.
  • Si eres de los que tuitea usando hashtag específicos para cada tema, una opción sería distinguir los tuits relativos a la campaña con un hashtag determinado.
  • No hagas en Twitter lo que no harías habitualmente en tu día a día. No te imagino las 24 horas del día hablando a todo el que te rodea de lo mismo, aunque estés en campaña.
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Emprendedores, Pymes y comunicación. (Micro píldora)

Me preguntaba estos días qué le podía ofrecer de mi expertise en materia de gestión y comunicación a pymes y emprendedores,  siendo consciente que por su tamaño o fase de desarrollo del proyecto no disponen aún de persona o departamento responsable de la comunicación de la empresa, y además, es posible que no le vean ninguna ventaja a invertir parte de su tiempo y presupuesto a esta función.

Pues como en muchas otras ocasiones en la pregunta está el primer paso de la respuesta. Así que decidí escribir este post, en formato píldora formativa sobre lo mínimo que debe saber acerca de la comunicación un directivo, un pequeño empresario o un emprendedor (por ahorro en texto uso genérico en masculino). Que es:

  1. Que existe la comunicación, y es una función directiva de las organizaciones, independientemente de su tamaño o naturaleza.
  2. Cada empresa, persona o marca tiene su perfil personalizado, es un personaje único que cuenta su propia historia, y ésta no es imitable.
  3. Como postuló Paul Watzlawick: “No se puede no comunicar”.
  4. Que la comunicación es una herramienta para la consecución de los objetivos estratégicos de la empresa.
  5. Que si has decidido no crecer, y seguir siendo una “micro pyme” durante toda la vida de la empresa, deberás ser tú, el emprendedor o empresario, el que deberá asumir la responsabilidad de gestionar esta función.

Por supuesto, este es el análisis desde mi punto de vista. Espero vuestros comentarios que enriquecerán el post, sin duda.

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Mi visión del Social Media (II)

En la actualidad, hemos podido comprobar el nivel de implantación en nuestras vidas de las diferentes redes sociales y la velocidad con la que se ha producido.

No debemos extrañarnos, ya que somos seres relacionales, y que la capacidad para comunicarnos a través de lenguajes articulados ha sido uno de los hitos más importante de la evolución humana.

Pues bien, ahora tenemos en nuestras manos una nueva herramienta que nos permite un sinfín de posibilidades de comunicación, y llega el momento de preguntarnos, ¿qué hacemos con esto?, ¿qué utilidad tiene para mí?, ¿qué peligros entraña?, etc.

Mi consejo es que las tratemos como lo que son: medios de comunicación, en este caso Social (Social Media). A diferencia de los Mass Media, medios de comunicación masiva, donde el mensaje es enviado desde un soporte (prensa, radio, TV,…) a la audiencia de forma masiva, en los Social Media (a partir de ahora redes sociales) el proceso para conseguir audiencia pasa por  la creación de una comunidad social  (tus seguidores) que podrán a su vez difundir (compartir) el mensaje entre sus seguidores y así sucesivamente.

Así que, piensa que tienes en tus manos un medio de comunicación de tu propiedad, que eres tu propio director, redactor jefe, redactor, locutor, presentador, impresor, etc.

Puedes usarlo para contar tu vida para que tus amigos/as estén al tanto de tus actividades, para compartir información sobre tus aficiones, para tu actividad profesional o empresarial, u otros usos. Sin embargo, ten presente que estás usando un medio de comunicación, y por tanto multiplica el alcance tanto en audiencia como en impactos todo lo publicado, y de esto depende tu reputación.

Si eres emprendedor, las redes pueden ser una herramienta muy útil para la creación de marca.

Pero sigo insistiendo que todo hay que hacerlo con un plan establecido, que además nos permita medir los resultados.

En una próxima entrada te comentaré cómo realizar un plan de comunicación sencillo, previo al establecimiento de un plan de redes sociales.

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Mi visión del Social Media (I)

Imagina que estás en una sala donde distintos individuos dialogan entre ellos, por parejas, en pequeños grupos, o en foros de mayor tamaño.  Justo en ese momento se te ocurre una idea que tú consideras brillante. La dices en voz alta, para que te escuchen.  Esperas respuesta, pero nada. Nada de nada, ni siquiera alguien se gira y te sonríe. Ninguna señal de que lo que has dicho haya causado la mínima reacción. Piensas, ¿cómo es posible que esa idea tan brillante que he compartido  no haya causado ninguna reacción? Se te ocurren las siguientes posibilidades:

  • La he dicho muy bajito y no me han oído. La gritaré.
  • La dije sólo una vez. La repetiré hasta la saciedad.
  • La palabra no es suficiente. La adornaré con música.
  • Quizá sea mejor usar imágenes de apoyo a la idea. Proyectaré un vídeo.
  • Quizá esté el mensaje falto de emoción. Contaré mi vida (dramatizada).

Puedes intentar todo esto y conseguir una y mil veces el mismo resultado. Nada. Como mucho hay alguien en el grupo que repite todo lo que oye y sonríe al que lo dice. Tal vez consigas que unos poquitos te sonrían de vez en cuando y repitan lo que dices, incluso que te contesten.  La frustración es el resultado más probable.

Así se sienten la mayoría de las personas cuando se acercan al Social Media (mal traducido al español como redes sociales). Incluso la mayoría de las organizaciones que se aventuran en este mundo sufren en el proceso de adaptación a un entorno que les resulta desconocido.

Para evitar esto te recomiendo que te hagas estas preguntas.

  • ¿Quiero conseguir algo concreto de mis interlocutores? Determina cuáles son los objetivos que pretendes alcanzar.
  • ¿Estoy en la sala adecuada? Es muy importante dirigirte a TODOS los públicos con capacidad para influir en la consecución de los objetivos.
  • ¿Es la idea realmente brillante pero inútil para los individuos de la sala? No crearás comunidad si no compartes información útil o necesaria para tus públicos.
  • ¿Es el formato del mensaje el más adecuado? Publica contenidos interesantes en el formato más adecuado para cada ocasión.

Prepara un plan con las respuestas a estas preguntas, ponlo en marcha y vete experimentando. Así evitarás excesivos tiempos muertos navegando entre perfiles, sin conseguir nada a cambio.

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Carta a un emprendedor

Querido/a amigo/a:

 Me pongo en contacto contigo para proponerte algunas preguntas que, desde mi punto de vista, debes hacerte antes lanzarte a una iniciativa emprendedora, y en el caso de que te hayas lanzado, háztelas lo antes posible.

Puede que estés pensando en desarrollar tu carrera profesional, poniendo en marcha alguna iniciativa de emprendimiento, tanto por necesidad, porque te encuentres en situación de desempleo (o porque tienes sospechas fundadas de que esto pueda pasar), o porque hayas descubierto una oportunidad,  esto es, una nueva forma de satisfacer una necesidad.

Es posible, incluso, que hayas acudido a los servicios de asesoramiento para el emprendimiento existentes: administraciones públicas, asociaciones empresariales, colectivos de autónomos/as, sindicatos, etc.

Has asistido a todo tipo de jornadas y seminarios sobre emprendimiento, autoempleo, financiación, Startup Weekend, coaching, networkingLean canvas, etc. Por si todo esto no fuese suficiente, decidiste cursar un postgrado en emprendimiento, un máster en creación de empresas, o un curso de formación ocupacional en autoempleo.

Supongo que ya has recopilado toda la información disponible sobre creación de empresas: figuras jurídicas, requisitos tributarios y laborales, fuentes de financiación, asociaciones sectoriales, planes de marketing, etc.

Deduzco que tienes una idea, el proyecto para llevarla a cabo y el plan de empresa,  donde tendrás plasmado toda esta información, y habrás “hecho números”.

Has preparado convenientemente tu elevator pitch para poder convencer a algún business angel. Te has inscrito en un programa de mentoring y estás a la espera de poder entrar en una incubadora.

Por último, doy por hecho que habrás consultado con personas de tu entorno, habrás leído cientos de entradas en blogs especializados, twits, posts y comentarios en los que descubriste consejos de todo tipo.

Después de haber trazado este itinerario, quizá te estés preguntando qué más te puede aportar la lectura de esta carta. Pues querido/a amigo/a, la intención es, simplemente, trasladarte mi propia experiencia, de forma que puedas aprender de los errores de otros y evites pasar de ser emprendedor/a a ser “emprendeudor/a”.

 Estas son las cuestiones sobre las que debes reflexionar antes de emprender:

1.- Emprender solo o con otros. No dejes ninguna duda sin despejar acerca de este asunto. Decidas lo que decidas, que sea lo que realmente necesitas. No puedes perder tiempo pensando en qué habría pasado si… El tipo de proyecto determina mucho la decisión. Reflexiona acerca de si tú solo puedes aportar todo el conocimiento y la experiencia necesarios para el proyecto. Tú decides.

2.- Elegir el sector empresarial en el que pretendes triunfar. Puedes decidir emprender en algún sector que esté de moda, o en otro que empieza a despuntar, o dejarte llevar por los “cantos de sirena”. También puedes, por otra parte, iniciar una actividad en el sector que conoces, en el que tienes experiencia, para el que estás cualificado, y has obtenido reconocimiento. Tú decides.

3.- Empezar ahora mientras aún tengo empleo o dejarlo todo y lanzarme de lleno a la consecución del objetivo. Algunos te aconsejan que sólo se logra lo que se buscas con afán, que no es recomendable compatibilizar actividades, que si tienes un plan B desviarás la atención. Otros te dirán que comiences mientras tienes empleo, que te aliviará de tensiones financieras y evitarás las tan temidas urgencias a la hora de tomar decisiones. Tú decides.

4.- Esperar a tener los fondos necesarios para superar sin apuros los primeros momentos del proyecto, conocido en argot como el “valle de la muerte”, o confiar que obtendremos retornos vía ventas, o que dispondremos de financiación externa cuando la necesitemos.

Escucharás opiniones de todo tipo. Recuerda que el objetivo final de toda actividad empresarial es lograr  la independencia financiera. Tú decides.

Concluyendo, si tu proyecto se consolida, muchos se apuntarán el éxito, porque seguiste sus consejos, pero si fracasa será tuya la responsabilidad. Así que reflexiona y toma las decisiones de forma coherente con tus aptitudes y con sentido común. Esto te permitirá volver a empezar en caso de no acertar a la primera:  re-emprender.

Saludos

 Un/a re-emprendedor/a

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El papel de las Empresas de Economía Social en el Desarrollo Local

Las administraciones públicas deben impulsar la creación y consolidación de iniciativas empresariales de Economía Social, como instrumentos de desarrollo socio-económico sostenible.

En primer lugar, y aunque ambos conceptos son (o deberían ser) ampliamente conocidos, convendría que recordásemos a qué nos estamos refiriendo.

¿Qué entendemos por Desarrollo Local?

Del compendio de las múltiples aproximaciones al concepto, realizadas por diversos autores, podemos establecer que por desarrollo local entendemos “el conjunto de acciones, coordinadas entre todos los agentes sociales, dirigidas a lograr el desarrollo integral de un territorio delimitado, aprovechando al máximo los recursos endógenos que posee, tanto humanos como materiales”.

En otras palabras, estamos hablando de:

–        Acciones en un territorio concreto.

–        Creación de puestos de trabajo.

–        Coordinación entre los distintos agentes sociales, impulsada por las administraciones públicas (Ayuntamientos o Gobiernos Regionales).

–        Aprovechamiento de los recursos disponibles con carácter rentable y eficiente.

¿Qué es la Economía Social?

La Ley de Economía Social la define como “el conjunto de actividades económicas y empresariales, que en el ámbito privado llevan a cabo aquellas entidades que, de conformidad con los siguientes principios, persiguen el interés general económico o social, o ambos”.

Los principios son, según CEPES (Confederación Empresarial Española de Economía Social):

–        Primacía de las personas y del fin social sobre el capital.

–        Aplicación de los resultados obtenidos de la actividad económica principalmente en función del trabajo aportado y servicio o actividad realizada por las socias y socios o por sus miembros y, en su caso, al fin social objeto de la entidad.

–        Promoción de la solidaridad interna y con la sociedad que favorezca el compromiso con el desarrollo local, la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, la cohesión social, la inserción de personas en riesgo de exclusión social, la generación de empleo estable y de calidad, la conciliación de la vida personal, familiar y laboral y la sostenibilidad.

En resumen, podemos establecer que una  empresa de Economía Social es:

  1. Una empresa competitiva,
  2. generadora de empleo estable,
  3. comprometida con el territorio,
  4. que potencia el espíritu emprendedor (autoempleo colectivo) y la participación en la gestión,
  5. solidarias,
  6. socialmente responsables, y
  7. contribuye a construir una sociedad más equitativa.

No es difícil comprobar que ambos conceptos tienen muchos puntos en común, y por lo tanto, podemos inferir que apoyando a las iniciativas empresariales de economía social, se incide directamente en el impulso del desarrollo socioeconómico del territorio.

¿Cómo pueden las administraciones públicas fomentar la  Economía Social?

  1. Prestando colaboración, coordinación e interlocución permanente con las asociaciones representativas del sector.
  2. Contribuyendo a la visibilización y puesta en valor de los principios de la Economía Social, así como de los modelos de empresas que representa.
  3. Apoyo a la creación y (sobre todo) a la consolidación de este modelo de empresas:

Comprometidas con el empleo estable y de calidad, competitivas y sostenibles.

Estructuras válidas ante los retos del siglo XXI.

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